jueves, 3 de septiembre de 2015

Éxodo y cierre de frontera



Omar Gómez

Luego del cierre de la frontera venezolana con Colombia se han dado una serie de acontecimientos que, seguro, fueron previstos antes de tomar la decisión, pero tal vez no con la intensidad con que se han dado. En primer lugar el suministro de combustible por contrabando quedó completamente al descubierto, demostrando que cuando se decía que más de un millón de litros de gasolina se iban a Colombia, no se exageraba. Ocurrió lo mismo con los alimentos y hasta con el dinero en efectivo que dan los bancos y cajeros y que los tachirenses no podían conseguir por el contrabando y el bachaqueo. Cuando se le reclamaba a las autoridades colombianas para que pusieran controles, lo que respondían era que se exageraba al decir que Venezuela financiaba a Colombia con gasolina y productos de primera necesidad. Con el cierre de la frontera todo lo que decían nuestras autoridades quedó completamente demostrado.

Pero algo que no se esperaba con el cierre de la frontera, era el cinismo con el que Colombia iba a actuar. Por ejemplo el caso del Alcalde de Cúcuta merece mención especial por lo, como dicen ahora, cara'e tabla. Resulta que por la gran cantidad de gasolina que salía de Venezuela hacia Cúcuta, se multiplicaron los buhoneros de la misma, los llamados pimpineros. El Alcalde de Cúcuta viendo una oportunidad en ese negocio ilegal, los organizó en microempresas para empezar a cobrarles impuestos. Así la Alcaldía no sólo recibía para su población gasolina barata, sino que además recibía tributos del contrabando. Con gran cinismo y desfachatez el Alcalde sigue denunciado cómo el cierre de las fronteras es una violación de los Derechos Humanos por cuanto afecta económicamente a los cucuteños.

Colombia se ha movido en los escenarios internacionales, haciendo ver a Venezuela como el agresor y a Colombia como una víctima de una medida arbitraria y contraria a los Derechos Humanos. Ha pregonado en distintos organismos la maldad de Venezuela y ha tenido repercusión, por supuesto, en los diarios de derecha, en los editoriales de las grandes cadenas de noticias estadounidenses y por supuesto en la cantidad de disociados que tenemos en nuestro país.

Otra revelación que nos ha dado el cierre de la frontera es que las supuestas diferencias entre Uribe y Santos no eran sólo de forma y no de fondo. Al contrario, son lo mismo, es la rancia oligarquía que se vale del narcoparamilitarismo para tratar de agredir a nuestra República. Pero eso no lo entienden los apátridas que tenemos en el país, hasta el punto de que han propuesto a Uribe como Secretario General de la OEA. Aunque la verdad es que un narco-paraco en la OEA no le agrega ni le quita valor a una estructura que en la práctica está muerta. Tal vez pudiera ser Uribe su sepulturero.

Pero aunque el éxodo de colombianos hacia Venezuela es uno de los más grandes, o el mayor del mundo en la actualidad, no es menos cierto que es muy diferente al que ocurre en Europa en estos momentos. Los colombianos que han venido a Venezuela se han integrado a la patria y han sido recibido como iguales, no ha habido diferencias al momento de asignarles vivienda, garantizarles la salud o darles educación. Por el contrario, han sido bienvenidos porque nuestra enorme solidaridad nos lleva a entender que son desplazados, víctimas inocentes de un conflicto de muchos años que vive Colombia y que es silenciado por los grandes medios de comunicación.

Pero los inmigrantes que llegan a Europa tienen un tratamiento totalmente diferente. Los países de la Otán destruyeron naciones pujantes y ricas como Libia para saquearlas como también han hecho con Sudán, Egipto, Siria, Etiopía y otros, para que luego sus habitantes, sumidos en la miseria, al tener que emigrar sean perseguidos por los mismos que robaron sus países ¿Adonde se fueron los más de 200.000 MM$ de las reservas Libias? Por cierto, ya Libia no es un país sino tres grandes grupos que existen en el territorio antiguamente Libio. Mientras los inmigrantes africanos y asiáticos son perseguidos y expulsados, sin el más mínimo respeto a los derechos humanos, en Venezuela los inmigrantes son recibidos con los brazos abiertos, dándoles casa, salud, educación, pero sobre todo, dándoles una Patria.

Por todo esto, los venezolanos y patriotas respaldamos las acciones de nuestro Presidente Nicolás Maduro y pedimos no bajar la guardia, seguir por el camino de Chávez y profundizar, cada día más, nuestra Revolución.

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