jueves, 23 de julio de 2015

El Ataque contra Venezuela

Omar Gómez
@omarfgomez

Desde que se inició la Revolución Bolivariana, los ataques contra la misma no han cesado. Golpes de Estado, paramilitares, sabotaje petrolero, asesinatos, intentos de magnicidio, campañas de guerra sucia por los medios de comunicación, en fin, han sido despiadados contra nosotros. Sin embargo, desde que inició el Gobierno de nuestro Presidente Obrero, la derecha venezolana y el imperialismo internacional han arreciado en estas agresiones.

El Ataque ha sido envolvente, desde diferentes sectores, cruel y sin dar cuartel. Nos han atacado directamente a través de las Guarimbas, con la salvaje Guerra Económica, con los medios de comunicación, con los asesinatos de dirigentes y escoltas como nuestro recordado Robert Serra. Pero no sólo desde adentro ha sido el ataque, también ha sido a nivel internacional, con la baja de los precios del petróleo, ocasionado por la creciente oferta de hidrocarburos provenientes de las prácticas de Fracking, las cuales a pesar de generar costos elevados, los EEUU los subsidia con el fin de lograr arrodillar a Venezuela, Irán y Rusia con quienes tiene grandes enfrentamientos. Aparte de la baja del petróleo nos han atacado golpeando la moneda, creando mecanismos ficticios de conversión de la misma, abultando artificialmente las divisas a través de portales claramente manejados por la gusanera de Miami y Cúcuta.

Pero estos ataques no se han quedado allí, no ha bastado la Guerra Económica, la subida artificial del dólar y la baja del petróleo. Ahora el Imperialismo ha escalado sus agresiones y, luego de lograr una victoria en Guyana, y en evidente componenda con la Exxon Mobile, han orquestado una campaña de agresiones y de malentendidos contra nuestra República, tratando de generar un conflicto que puede rozar lo bélico. Para demostrar esto basta con hacer el seguimiento a un conjunto de declaraciones que desde semanas y meses atrás viene haciendo la oposición en torno al diferendo con Guyana. Empezaron el ablandamiento a través de los medios y de sus declaraciones convenientemente favorables a Guyana. Luego entra el discurso guerrerista del Presidente de Guyana y luego viene el momento del estallido del conflicto cuando se instala la Exxon Mobile en aguas del territorio en reclamación. La ultraderecha venezolana, evidentemente, abonó el camino para preparar a la opinión pública en contra del Gobierno, primero haciendo ver que no hacíamos nada en torno al problema y luego haciéndonos ver como un país agresor.

Pero el Imperialismo también tenía esto planeado. Es así como vemos que durante la campaña y luego durante las elecciones realizadas en Guyana, éste financió a través de la Exxon Mobile, a las dos alianzas que apoyaban al Ex General David Granger, estos son la AFC (Alianza por el Cambio) y la APNU (Alianza para la Unidad Nacional). Luego de intervenir abiertamente con jugosos financiamientos, estos dos partidos lograron alzarse con el 50,5% de los votos, imponiéndose por 4.500 votos por encima del hasta ese momento gobernante partido PPP (Partido Progresista del Pueblo). Es de hacer notar que nuestro Comandante Chávez y luego Nicolás Maduro, tuvieron y tienen excelentes relaciones con el PPP.

Luego de ser electo Presidente, el 16 de mayo, el Ex General David Granger se ha dedicado a devolver los favores recibidos. Estos han consistido en aprobarle a Exxon Mobile enormes contratos sobre el petróleo y el gas que se encuentra en territorio guyanés y en el territorio en reclamación, lo cual ha sido obviamente protestado por el país. También se ha dedicado a presentarse como una víctima ante los países del Caricom, anunciando agresiones que no existen, además de una fuerte diplomacia de micrófono, altamente ofensiva y que para nada puede ser tolerada por Venezuela.

Ante este escenario es importante mantener y aferrarnos al Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966, establecer una Diplomacia basada en la Paz, con la verdad por delante y movilizarse activamente, ante el Caricom, ante la Unasur, ante la Celac y ante las Naciones Unidad para desmontar el discurso que pretende hacernos ver como los agresores y a Guyana como la víctima. Afortunadamente el Presidente Nicolás Maduro ha manejado de manera muy acertada esta crisis y sus orientaciones son totalmente correctas, por lo que debe ser respaldado por todo el pueblo venezolano, incluyendo a quienes no creen en él.

Confiemos en el Pueblo Chavista

Omar Gómez
@omarfgomez

En el año 2013, en los meses de abril y diciembre, se realizaron elecciones presidenciales y municipales, respectivamente, en Venezuela, triunfando en ambas la Revolución. En las elecciones presidenciales, Nicolás Maduro triunfó con una ventaja muy pequeña, de apenas un 1,5%. Producto de la muerte del Comandante Chávez y del dolor del chavismo que, desconcertado y herido, no pudo armar al partido para afrontar la batalla electoral, se produjo un resultado en donde triunfábamos por un poco más de 200.000 votos. La oposición, aprovechando esta debilidad se fue con todo para las elecciones siguientes, las municipales, calificándolas de referendo contra Nicolás Maduro. No obstante, la derrota fue aplastante.Del total de alcaldías, el Chavismo logró ganar aproximadamente en 256 representando un 76% mientras que la oposición ganó 76, llegando apenas a un 22%. Más evidencia de cómo fue la derrota, imposible.

No aceptar la realidad ha sido una conducta recurrente de la oposición, quien ha convocado a manifestaciones para cuestionar los resultados. En febrero de 2014 comenzaron una serie de protestas, llegando al punto máximo el 12 de febrero en el que inundaron con guarimbas y violencia, apoyados por los narcoparacos terroristas, a todo el país. Caracas, Táchira, Miranda, Zulia y otras entidades fueron sacudidas por violentas manifestaciones (todas en los sectores pudientes de las ciudades) mientras el resto del país trataba de trabajar y estudiar pacíficamente. Con mucha inteligencia y sin la represión acostumbrada de los gobiernos puntofijistas, se logró ganar la paz para el país. Pero según la oposición, a pesar de perder en las guarimbas, la guerra económica se acentuaba, y el desgaste afectaba al Gobierno Revolucionario hasta el punto de que dos eventos marcarían la derrota definitiva de Nicolás Maduro y el éxito de "La Salida". Por un lado, esperaban una victoria aplastante en términos de movilización y respaldo para las elecciones de candidatos a diputados de la MUD. Por el otro esperaban que el PSUV quedara claramente derrotado por la abstención en sus elecciones internas. Perdieron en los dos escenarios.

La contundente y masiva respuesta del pueblo que salió a votar este domingo 28 de julio fue la demostración de que las consignas que pregonan que con bachaqueos y guerra económica con Maduro me resteo, no es letra muerta. El pueblo revolucionario, altamente politizado como lo está, inspirado en el pensamiento de Chávez, acudió mayoritariamente a las elecciones dando un mensaje de altura, de civismo, de paz y de rechazo a las guarimbas, al capitalismo y al modelo entreguista que la oposición quiere imponer.

Pero lo más importante es que el Chavismo dio un mensaje a la dirigencia psuvista en el que piden la confianza plena en el pueblo tal como la tenía el Comandante. No puede ser que se concentraran los centros electorales en unos pocos, porque se creyó que la participación iba a ser menor. Es en los momentos de crisis que el pueblo se ha levantado para defender el legado de Chávez, por lo que la respuesta del Partido debe ser una siempre: confiar en el pueblo que es el sujeto y el alma de esta Revolución.

Impunidad

Omar Gómez

@omarfgomez
 
Durante el Golpe de Estado de 2002, un sector de la derecha se embarcó en un indetenible proceso de conspiración que los llevó a dar el Golpe de Estado. Luego del perdón de Chávez, volvieron a conspirar: estuvieron los militares golpistas en la Plaza Altamira vociferando su discurso lleno de odio, racismo, xenofobia (excepto por los gringos) y de exclusión. Públicamente se mostraban porque pensaban que el "Régimen" iba a caer en cuestión de horas.
Luego fue el Sabotaje Petrolero que trajo pérdidas de alrededor de veinte mil millones de USD. Pero también hubo pérdidas de vidas, gente que murió por no llegar a un centro asistencial producto de las trancas. Durante el referéndum del 2004, esos mismos conspiradores arreciaron en los medios de comunicación su mensaje de menosprecio por los venezolanos y por el "marginal" que nos gobernaba, llegando incluso a proferir ofensas contra su sra madre en vivo por Tv. No olvidemos tampoco a los paramilitares de la finca Daktari.
Luego de la siembra de nuestro Comandante, las ofensas y las nuevas conspiraciones no se hicieron esperar. Atentados, algunos exitosos, intentos de magnicidios y toda clase de campañas contra nuestros líderes. Nuestra Revolución tuvo que sufrir las amargas pérdidas de los Camaradas Eliécer Otaiza y Robert Sierra.
Llegamos luego al 2014, se dio inicio al proceso llamado "La Salida". Como resultado tuvimos más de cuarenta compatriotas asesinados. Las Guarimbas proliferaron libremente por algunas ciudades del país. El 2015 nos sorprende con la acusación gringa de que somos una amenaza para los EEUU. Se sabe que el guión fue escrito acá en Venezuela y en Miami.
La Guerra Económica ha sido, durante casi dos años, la estrategia para intentar doblarnos el brazo. Nos están atacando por la economía y tenemos una fuente pública de conspiración llamada Dólar Today que actúa libremente por los medios digitales, redes y por la prensa nacional. Y todo esto sin mencionar lo que han sido los insultos y ofensas contra nuestro Presidente Obrero.
La cuestión es que se sabe quiénes son. Se sabe quiénes conspiraron y quienes actúan en la Guerra Económica. Se sabe el papel que juega El Nazi-onal, se conoce por ejemplo el titutar del semanario Zeta que publicó recientemente "Diosdado: objetivo a eliminar". Tenemos los nombres, tenemos sus direcciones, quiénes los financian y sabemos cómo trabajan.
Entonces la gran pregunta es: ¿por qué siguen impunes?
Recuerdo que en una oportunidad se atacó a Lina Ron cuando grupos en los que ella tenía influencia fueron a manifestar frente a Globovisión. ¿Resultado? Las víctimas se convirtieron en víctimas nuevamente, atacados por su legítimo derecho a defenderse.
Ante la impunidad ¿qué se espera? ¿Será que cuando el movimiento popular, de manera autónoma decida manifestar frente a la embajada estadounidense va a ser reprimido o acusado? ¿Qué pasaría si en un arranque de rabia, manifestamos nuestra indignación por declarar a Diosdado objetivo a eliminar y lo hacemos a las puertas de la Revista Zeta? ¿Acaso no se está jugando con la paciencia del pueblo quien ve, durante años, esta total impunidad?
Es tarea urgente del Gobierno Revolucionario y de nuestro Partido, el PSUV, presionar y lograr el imperio de la Justicia en nuestra sociedad.
¡¡¡ Cero Impunidad !!!

Superricos

Bernardo Ancidey

Luego de más de 120 años de estudio de la desigualdad de las personas en el ingreso y la riqueza, los científicos reconocen la chocante persistencia y regularidad matemática del fenómeno, al menos desde el tiempo de los faraones egipcios. Físicos, matemáticos y economistas han logrado recabar estadísticas de ingreso y riqueza de personas y familias, mostrando todas el mismo comportamiento, al punto que han llegado a denominarlas como “leyes”: Pareto, Gibrat, Zipf, o más generalmente como leyes de potencias.

Sin entrar en detalles matemáticos, lo que han encontrado en todos los estudios, tanto en distintas épocas como en una gran variedad de países, es la presencia universal de una elevada concentración de los ingresos o de la riqueza de una sociedad en un 5-10% de la población. A este sector los científicos suelen referirse como los “ricos”, mientras que al restante 90-95% los denominan como pobres o de medianos ingresos. Esta estructura los llevó a plantear que las sociedades actuales tienen una estructura de dos “clases”: los que como usted y yo vivimos al día, con ingresos que igualan o apenas superan los ingresos, y que representamos ese 90 a 95% del total de población y los ricos, agrupados en el 5-10% restante. Es importante mencionar que la llamada “clase media” venezolana o de cualquier otro país, la cual vive de salarios o de pequeños y medianos negocios, se encuentra entre el 90 al 95% de la población.

Hay consenso en reconocer que en los datos utilizados no está representada esa inmensa masa de la población que no tiene ningún ingreso o riqueza y por lo tanto no aparecen en los registros y estadísticas utilizados por los investigadores. Así, en los registros de impuestos no aparecen quienes no ganan lo suficiente para declarar y pagarlos, como tampoco aparecen en los registros de propiedad las personas que no tienen alguna. De modo que habría que añadir esta tercera “clase” al anterior esquema binario.

Lo sorprendente es que desde el año 2009 a la fecha, estudios más exhaustivos han mostrado que dentro del conjunto de los “ricos” existe un grupo muy reducido, donde se ubican los 400 individuos como los que aparecen entre las mayores fortunas personales del mundo reportadas por la revista Forbes. Estos tienen un comportamiento muchísimo más depredador y paradójicamente pagan proporcionalmente mucho menos impuestos que los demás “ricos”, los de medianos ingresos y los pobres, pese a tener patrimonios equivalentes al de varias naciones juntas.

Son estos superricos los que están justamente detrás de las operaciones de ataques a países, organizaciones o movimientos sociales que puedan resultar en una amenaza a sus intereses. Los miembros de los otras “clases” que defienden sus intereses como propios, particularmente los reclutados entre la “clase media” y el lumpen, son simples peones de sus maniobras para preservar sus cuantiosos beneficios.

Se han construido modelos para tratar de explicar la existencia de la desigualdad basados en el reconocimiento que dentro de las sociedades antiguas y las capitalistas actuales, hay una propensión a quedarse con un beneficio cada vez que ocurre un intercambio de bienes y servicios entre dos pares de miembros cualesquiera de la sociedad. Esta propensión (¿plusvalía?), aunque sea reducida, si es desigual conduce a las marcadas diferencias sociales observadas. Todos esos modelos coinciden en concluir en la imposibilidad que sobre la base de esa dinámica se pueda construir una sociedad socialista igualitaria.

Entre las lecciones que nos brindan estos estudios resalta la coincidencia con lo que los teóricos revolucionarios han señalado desde siempre: no existe posibilidad de construir una sociedad socialista mientras permanezcan los mecanismos de intercambio desigual entre las personas. Mientras no se extirpen las relaciones de producción e intercambio del capitalismo, seguirán existiendo y profundizándose las enormes diferencias sociales y económicas entre el género humano y los superricos seguirán haciendo de las suyas.


bernardo.ancidey@gmail.com

jueves, 18 de septiembre de 2014

Gastón Leval, el Estado venezolano y su reorganización



Bernardo Ancidey
El Estado como organización social no es una entidad estática, de hecho reconocemos su carácter histórico al surgir en un determinado momento y evolucionar a lo largo del tiempo asumiendo diversas manifestaciones: teocrática, militar, absolutista, burocrática, burguesa o combinaciones de las mismas.
Gaston Leval en su libro “El Estado en la Historia”, muestra su capacidad de autopreservación  adaptándose a las cambiantes situaciones sociales a través de diversas estrategias, siendo una de las más notorias los eternos vaivenes entre la centralización y la descentralización. Con ello no nos referimos a la visión formal que reduce estos procesos a la transferencia de competencias de órganos nacionales a entidades regionales, municipales o comunales. Nos referimos a una visión más amplia, la cual incluye a la anterior, como procesos donde el Estado expande su tamaño diversificándose en un mayor número de constituyentes y concentrando la toma de decisiones en unos pocos órganos.
Tales procesos conllevan una contradicción intrínseca: la expansión implica un Estado grande que interviene en un mayor campo de actividades, ensanchando su base social de apoyo y obteniendo estabilidad. El crecimiento requiere consumir mayores recursos económicos a la vez que disminuye su capacidad de control efectiva, al ser obstaculizada por miríadas de entidades que el mismo promovió. La situación puede mantenerse siempre y cuando la economía lo permita. En general se trata de tiempos de bonanza económica. Lamentablemente este crecimiento afecta negativamente la economía y a la larga hace insostenible al aparato estatal, viéndose obligado a reducir su tamaño, sacrificando en este proceso a sus antiguos aliados sociales. Comienza entonces el proceso inverso de concentración, con una institucionalidad más pequeña y eficiente y centralizando la toma de decisiones en las instancias de mayor jerarquía. El tamaño disminuirá y aliviará la economía, pero al mismo tiempo lo hará más inestable al disminuir su base social de apoyo.
Este patrón de comportamiento, con sus eternos vaivenes,  se ha repetido desde el antiguo Egipto hasta nuestros días. Conviene, por tanto, tenerlo presente al momento de realizar análisis coyunturales y evitar recurrir a supuestas características especiales, para justificar la reorganización del Estado venezolano. Tal proceder nos aproximaría a la hechicería, al negar la dinámica evolutiva subyacente al devenir estatal.
Es dentro de este contexto de complejidad, develado por Leval, que debe analizarse las recientes orientaciones de la política pública venezolana de eficiencia o nada. Su corolario ha sido la unificación de los despachos de Juventud y Deporte; Educación Universitaria y Ciencia, Tecnología e Innovación; Vivienda y Hábitat y Ambiente; y la creación de una instancia dirigida a la desburocratización. Paralelamente, y continuando con un proceso iniciado antes por el Comandante Chávez, se fortalecieron las Vicepresidencias, lo que en la práctica concentra la toma de decisiones en instancias supraministeriales.
Es claro el sentido de estas actuaciones así como su impacto a corto plazo al reducir el número de funcionarios públicos. Tales acciones no deben sorprender a nadie y tal vez se acompañen de nuevas fusiones en un futuro próximo. El no haber ido más lejos tal vez sea expresión de las contradicciones que se debaten en el alto gobierno, al intentar capear las dificultades económicas sin sacrificar las conquistas sociales, lo que implicaría adoptar paquetes neoliberales y echar por la borda los ideales bolivarianos.
Es evidente que la situación económica seguirá presionando, pero mientras el petróleo siga siendo codiciado, el Estado venezolano seguirá disponiendo de recursos que eviten ir a una crisis más grave y radical. La amenaza no es el estallido social, sino más bien el ahogamiento lento, cuasi-estático, y su consecuencia en el desafecto y la apatía política de los sectores populares. Es obvio que hay una alternativa, pero ella se inscribe en superar el rentismo y el parasitismo capitalista, dedicando todos los esfuerzos a la construcción de abajo hacia arriba, de una economía verdaderamente socialista. El Estado comunal, orgánico y no parasitario, es la vía de escape a la dinámica compleja y auto-limitante descrita por Leval para todo Estado cuya función principal sea mantener la desigualdad económica y la injusticia social.