Omar Gómez
El pasado 3 de enero de 2026, el pueblo venezolano fue testigo de un acto de soberbia desesperada. El imperio más arrogante de la historia, esa maquinaria de guerra que se cree dueña del mundo, descargó toda su furia contra una nación que, por mandato constitucional y convicción profunda, ha decidido ser un territorio de paz.
Este no fue un operativo "policial" ni mucho menos legal: fue el secuestro cobarde de nuestro Presidente Constitucional, Nicolás Maduro, junto a su esposa, la primera combatiente y diputada Cilia Flores. En medio de esta agresión criminal, no podemos olvidar el sacrificio de quienes cayeron defendiendo la soberanía: casi un centenar de hombres y mujeres, militares y civiles patriotas que fueron asesinados sin contemplación. Entre ellos, honramos la memoria de los 32 hermanos cubanos, que dieron su vida defendiendo la dignidad de nuestra tierra.
Las mentiras de siempre: El guion de la infamia
La excusa de Washington es la misma de siempre: acusaciones de narcotráfico y terrorismo. Un guión desgastado que ya nadie en el mundo se traga. La reacción internacional ha sido de un rechazo total, porque el planeta entero recuerda bien el millón de iraquíes asesinados bajo la mentira de las "armas de destrucción masiva". El imperio no busca justicia, busca petróleo y sumisión, pero se equivoca de pueblo.
Ante este escenario, y siguiendo el hilo constitucional, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó la encargaduría de la Presidencia a la Vicepresidenta Delcy Rodríguez, y la Asamblea Nacional la ha juramentado como Presidenta encargada.
La respuesta de Donald Trump ha sido un monumento al cinismo. Mas allá de sus delirios de grandeza acompañados de sus inclinaciones pedófilas, Trump ha pretendido dividirnos, lanzando amenazas directas contra la Vicepresidenta, intentando chantajearla con el mismo destino que el Presidente Maduro. Lo que los gringos no terminan de entender es que, a diferencia de algunos gobiernos cipayos de la región, aquí lo que sobra es dignidad bolivariana.
Un gobierno de calle
Se les olvida en el Norte que Venezuela no es un castillo de naipes. Este es un Gobierno con profundas raíces en las bases populares, desde el Consejo Comunal y la Comuna hasta el alto gobierno. El sentimiento en el barrio, en el campo y en la fábrica es uno solo: con los gringos, ¡nada! La riqueza de nuestras tierras es del pueblo y nuestra soberanía no se negocia.
Mantenemos una articulación perfecta, una fusión cívico-militar-policial que es monolítica. Mientras ellos intentan sembrar el caos, nosotros respondemos con dos líneas de acción claras:
1. Continuar con el trabajo diario para construir el futuro.
2. Defensa activa en la calle, con el pueblo organizado y movilizado.
Cosechando victorias en plena batalla
Este martes 6 de enero, durante la instalación del Estado Mayor Agroalimentario, la Presidenta Encargada dio un mensaje contundente. A pesar del ataque, las cifras no mienten: cerramos el 2025 con un crecimiento del 8.12% en el sector agrícola, una de las tasas más altas de la región. Tenemos las reservas alimentarias más sólidas de los últimos 20 años. Mientras la Presidenta encargada daba esas noticias, el pueblo estaba en la calle, movilizado y protestando contra el Imperio. Pero además la Presidenta reiteró la condena a los gringos, repudió el secuestro de nuestro Presidente Maduro e hizo un reconocimiento a los mártires caídos.
Mientras el imperio nos agrede, nosotros sembramos; mientras ellos destruyen, nosotros construimos socialismo. La orden es seguir en batalla, con la frente en alto y rodilla en tierra.
¡El imperialismo no pasará!
¡Libertad inmediata para el Presidente Maduro y la Primera Combatiente!
¡Unidad, Lucha, Batalla y Victoria!
¡Venceremos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario