miércoles, 29 de abril de 2026

El día de los trabajadores (no del trabajador, ni del trabajo)

Omar Gómez

El Primero de Mayo suele presentarse bajo el eufemismo del "Día Internacional de los Trabajadores", pero es imperativo precisar su contenido político. No es el día del trabajo, ni el día del trabajador ni el de los trabajadores como simple plural. Es el día de todos los trabajadores. No es solo una fecha en el calendario; es el día del movimiento obrero mundial, de la clase obrera consciente, de quienes constituyen el motor real de la historia y el desarrollo de la vida. A diferencia del concepto burgués de "Labor Day" (Día del Trabajo) que celebran en los Estados Unidos cada septiembre —una categoría despojada de sujeto político para invisibilizar al explotado—, el Primero de Mayo pertenece al espíritu colectivo de quienes transforman la naturaleza y producen la riqueza social.

Esa fecha se  conmemora en honor a la gesta heroica de los Mártires de Chicago, líderes obreros que en 1886 desafiaron la estructura del capital para exigir una jornada laboral de ocho horas. Aquellos mártires no fueron "colaboradores" de las empresas; fueron revolucionarios capturados, juzgados por tribunales al servicio de la burguesía y condenados a la horca. Resulta una paradoja histórica que los EE.UU., cuna de este sacrificio, así como otras potencias imperiales como Canadá y Australia, se nieguen a reconocer esta fecha, intentando borrar de la memoria colectiva la capacidad de insurgencia del proletariado.

En nuestra Patria, los 1° de mayo han corrido históricamente el riesgo de reducirse a la espera de anuncios salariales. Si bien la protección del ingreso es vital frente a la guerra económica, el debate no puede quedar atrapado en la pugna entre sindicatos tradicionales y cámaras empresariales. Salir del economicismo es una necesidad estratégica. Para que la clase obrera avance hacia la construcción del socialismo y la transformación económica, el Partido debe actuar como el catalizador y apoyo del movimiento. El Primero de Mayo en Revolución no puede ser un desfile cargado de consignas vacías ni un evento de pasividad; debe ser el epicentro de la organización popular.

En plena transición al socialismo, celebramos la unión cívico-militar-policial y el despertar de la conciencia de clase. No basta con ser "trabajadores"; hay que ser sujetos revolucionarios. Para ello, es importante fortalecer los Consejos Productivos de Trabajadores y Trabajadoras (CPTT) como órganos de gestión directa que rompan con la lógica burocrática y empresarial. Es necesaria la articulación Comunal, la unidad indisoluble entre la fábrica y el barrio, uniendo los Consejos Productivos de Trabajadores y Trabajadoras (CPTT) con los Consejos Comunales y las Comunas para territorializar y potenciar la producción y la organización.

Otro elemento importante es el internacionalismo Proletario, necesario para fomentar la coordinación con movimientos obreros del Sur Global para enfrentar al imperialismo de forma conjunta. Y no menos importante, debemos profundizar la Constituyente Laboral, entendiéndola como un proceso constituyente permanente, donde la legislación laboral se actualice no para "regular el empleo", sino para blindar el nuevo modelo económico socialista.

En esta coyuntura de agresión directa por parte de los EEUU, donde denunciamos con firmeza el secuestro de nuestro Presidente y los atroces asesinatos perpetrados durante la incursión del imperialismo gringo del pasado 3 de enero de 2026, la respuesta de la clase obrera debe ser la ofensiva. La lucha obrera es la brújula que guía la construcción de la nueva sociedad venezolana.

"Solo el pueblo salva al pueblo, y solo una clase obrera organizada y consciente podrá garantizar la irreversibilidad de la Revolución Bolivariana y la derrota del Imperialismo."

¡Venceremos!

 

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